martes, 25 de marzo de 2014

La importancia de la toma del útil escritor - 1ra. Parte



Cuando los niños comienzan a caminar, Quintanal Diaz (2011) comenta que los papás corregimos las malas posturas con la sana intención de evitar posibles complicaciones futuras y que afectarán en su salud. La intervención de los progenitores en la etapa de aprendizaje en el caminar no causará ningún contratiempo en la evolución del niño ni tampoco coartará la libertad con la que el infante se dirije hacia sus objetivos.


De igual manera podemos interpretar el  aprendizaje de la escritura. Es más, consideramos que su obviedad lleva muchas veces, a relativizar la importancia de esos “primeros pasos” por el mundo del escrito, y no se le presta la debida atención, dejando que el niño “pise” de cualquier manera, es decir, que tome el instrumento como quiera (p.160-161). El no “saber” qué sentido tiene esta corrección, hace que muchos docentes eliminen de su didáctica esta cuestión.


 Intentaremos aportarles un sentido, ya que existe una forma precisa de tomar el instrumento o útil escritor. Con esta “forma” impedimos que nuestro organismo sufra agresión en el proceso de escribir, y además podemos sugerir la intervención docente orientando a los niños para que adquieran un hábito correcto con el cual su escritura se verá beneficiada, reducirá el esfuerzo de este acto y evitará todo riesgo de trastorno.


La escritura es una “praxia” o  movimiento, es decir es una acción tal vez un tanto compleja,  ya que debe ser planificada con un fin determinado, que debe ser ejecutada de una manera consciente, para luego ejercitarla mediante un proceso de automatización. La práctica escritural debe ser enseñada y aprendida.



En el proceso de ejecución de la escritura cuanto menor sea la cantidad de músculos de la mano, de la muñeca y mano  intervengan,  mayor  y mejor será el aprendizaje. Según Quintanal Díaz (2011) se podría decir de esta otra forma: “Se trata de adquirir un hábito correcto para que la mano, y todo nuestro organismo, se encuentre lo más relajado posible y para ello comprometeremos la menor cantidad posible de segmentos anatómicos y en los que se ejerza esta actividad el esfuerzo resulte mínimo. Esto sucederá si el aprendizaje de la toma del útil escritor es correcto”(p.161).




Quintanal Díaz, J. (2011)  Los buenos hábitos de escritura, empiezan en la escuela, lo mismo para diestros que para zurdos. Educación XX1. Vol. 14 Nro. 1